Durante La Cuaresma, Confesión cada
viernes 5-7p.m.
sábado 9-11a.m.





 
Confesión, ¿por qué?

Hoy en día muchos Católicos se preguntan: "¿Por qué debo ir a la Confesión? ¿No es ésa una práctica anticuada? ¿De qué forma puede ayudarme?" Éstas son preguntas legítimas y merecen unas respuestas razonables. Pero antes de darlas, sería conveniente discutir algunos conceptos generales.

¿Qué es la Confesión?



La Buena Nueva
Los Católicos creemos que Dios se hizo hombre hace unos 2.000 años en la persona de Cristo Jesús. Más aún, creemos que murió en una cruz por nuestra Salvación y que resucito de entre los muertos y ahora está sentado a la derecha de Dios Padre en el Cielo. Llamamos la vida de Cristo el Evangelio o la Buena Nueva. Pero, si hay buena nueva, ¿Cuál es la mala nueva? En otras palabras, ¿Por qué Dios se hizo hombre? ¿Por qué Jesús tuvo que morir por nosotros?

La Mala Nueva
En lo profundo de nuestros corazones, la mayoría conoce cuál es esta mala nueva. Este mundo está repleto de dolor, pérdida, y sufrimiento. Todos lo hemos experimentado: la pérdida de seres queridos, la traición de algún amigo, y el reconocimiento que no somos la persona que queríamos ser cuando fuimos jóvenes. Se dijo alguna vez que el Pecado Original -el conocimiento de que todos sufrimos por falta de perfección moral- es la única Doctrina Cristiana que se puede comprobar leyendo el periódico diario. Incluso la persona más feliz en la Tierra tiene un vacío que necesita ser llenado. Fué en este mundo de dolor y sufrimiento que Jesús entro. Se hizo hombre para enseñarnos cómo -y hacernos un mejor camino para- vivir y darnos los medios por los cuales los sufrimientos nos acercarían a Dios.

Nuestro Papel
Pero siempre tenemos que recordar algo - somos parte de este mundo de dolor y algunas veces nuestras propias acciones nos causan dolor o causan el dolor de otros. No somos inocentes observadores en este mundo pecaminoso, y con frecuencia cooperamos a que el mundo sea así con nuestras acciones.

El Amor de Dios por Nosotros
Así es que, ¿nos rechaza Dios cuando ésto pasa? ¿Nos da por perdidos cuando causamos dolor a otros o a nosotros mismos? ¡Ciertamente no! Por el contrario, como Padre amoroso quiere que nos reconciliemos con Él y con los demás. De hecho, nos ama tanto que nos dió un medio fácil para reconciliarnos - el Sacramento de la Confesión. Cuando confesamos nuestros pecados através de este magnífico Sacramento somos completamente perdonados y reconciliados con Dios. ¡Qué amante Dios tenemos! Durante esta temporada de Cuaresma, todo Católico debe mirar profundamente dentro de si mismo y preguntarse cómo no ha cumplido las leyes del amor que nos ha dado Dios y luego confesar estas faltas en el Sacramento de la Reconciliación. Al hacerlo, nos encontraremos con sanación y perdón de nuestro Dios amoroso y misericordioso.